19 de junio de 2017

Maltrato de genero

Otro día igual. ¿Por qué no para? No me ha dado tiempo a levantarme y ya me está chillando, una y otra vez ¿Por qué estará tan cabreada? ¿Qué habré hecho? Ni idea, ya me da igual, siempre la misma historia. Suena la alarma del móvil y al momento suena la alarma de al lado de la cama, ya es costumbre… monotonía. Sin ni siquiera pararme a escuchar el motivo de su enfado me levanto lentamente y empiezo a prepararme para el trabajo y entonces de repente el golpe… un bofetón ardiente me golpea de pleno la cara dejándome un punzante dolor y entonces la miro y sin ni siquiera dejarme preguntar porque, otro bofetón…
-Vete ya de una puta vez y gana ese mísero sueldo tuyo, he quedado dentro de un rato con mis amigas y no te quiero aquí cerca. Fuera
Salgo por la puerta y la cierro poco a poco. Empiezo a bajar las escaleras como cualquier otro día… ¿Por qué me odiara tanto? Hace tiempo nos queríamos con locura, pero poco a poco algo debí empezar a hacer y se fue alejando de mi lado. Aún recuerdo como empezó todo esto, incongruencias en su comportamiento, quedábamos para cenar y se pasaba toda la velada de morros, quedábamos para dar una vuelta y todo el rato mandándome callar porque estaba chateando con sus amigas y no la dejaba pensar… siempre era una molestia, nunca he sabido estar en mi sitio y aún sigue conmigo… quiero pensar que debajo de todo ese comportamiento me sigue queriendo, que nuestro amor sigue aferrándose como puede esperando su momento para volver a resurgir más fuerte que antes.
Me siento al volante y arranco el coche, otro día más a ganarme mi mísero pan.
A medio camino del trabajo me doy cuenta de que estoy goteando… me vuelve a sangrar la nariz… ya no tiene ninguna consideración por los golpes. Saco un pañuelo de la guantera y tras limpiarme como buenamente puedo me tapono la nariz.
¿Cuándo me dio el primer bofetón?
Creo que fue cuando la invité al zoo, siempre la había hecho mucha ilusión ir allí y por fin había conseguido dinero para invitarla. ¡Que feliz estaba viendo a los exóticos animales! Pero lo tuve que estropear como siempre hago… justo antes de que empezar el espectáculo de aves tuve que ir urgentemente al baño y al salir su cara había cambiado, roja y llena de… sin mediar palabra me dio un bofetón y empezó a gritarme que si no era lo suficientemente hombre para aguantarme y que por culpa mía se había perdido a los pájaros… no sé si me dolió más el bofetón de ese día o las risas de la gente del zoo riéndose de la situación…
Finalmente llego al trabajo y todo como siempre, clientes mal humorados, compañeros nerviosos y jefes exigentes, al mundo no le gusta cambiar… un par de horas antes de la salida el jefe me llama para darme una alegría. ¡Estoy despedido! Al final el mundo sí que quiere cambiar, nada es inmutable… Estoy cansado de todo esto… así que sin ni siquiera responderle me voy a por mis cosas y me dirijo a casa… ¿algo me ira bien en algún momento?
Llego a calle y aparco lejos de mi casa y me quedo mirando el hermoso cielo unos segundos. Es lo único bello de mi vida en estos momentos, lo único que siempre está ahí para darme la bienvenida. Ahora sin trabajo y con la mujer ya cabreada y sin saber que su única fuente de ingresos se acaba de ir al traste… ¿podrá llegar a odiarme más? Es que todo lo que hago lo hago mal…
Salgo del coche y empiezo a andar con tranquilidad por la calle contemplando nuestra casa. ¿Cuántos años le quedan de hipoteca? ¿Treinta? ¿Treinta y cinto?… La compramos hace ya cinco y fue un gran momento, era el plan de una vida nueva, de una familia, de la felicidad materializada, pero no duró mucho, al poco ella empezó a recriminarme el hecho de haber comprado una casa que no seriamos capaces de pagar con mi sueldo… que ella nunca había querido comprarla conmigo… otro tema más a las broncas diarias, nunca desaprovechaba el momento de echármelo en cara…
Finalmente llegué a casa y sin prisas abrí la puerta y cerré y fue entonces cuando lo oí… gemidos en el cuarto… me acerqué y pude ver como mi mujer se encontraba con otro hombre en nuestra cama… ahí sí que se la veía feliz… y ni siquiera se habían percatado de mi presencia… La tristeza desapareció, la angustia se fue y quedó… nada, la nada más absoluta. Me dirigí a la cocina y cogí el cuchillo del jamón y sin pensar en que estaba haciendo pase la mano por él. Un reguero de sangre surgió de mi palma y en pocos segundos manchó todo el suelo, pero no sentí dolor… lo único que sentía… que oía… eran los gemidos de esos dos y volví al cuarto y de un solo movimiento atravesé al hombre que yacía encima de mi mujer y al caer encima de mi mujer está también se vio atravesada por el cuchillo.
Su mirada… siempre llena de odio cuando me miraba, está vez estaba inundada de miedo y sorpresa, pero en seguida sus ojos dieron paso al vidrio traslucido y el silencio al fin gobernó mi casa…
¿Alivio? ¿Alegría? Nada… nada de nada. Dejando a la pareja junta por el cuchillo, ahora serían inseparables, me dirigí al salón y cogí el teléfono…
-¿Emergencias? Sí, he matado a mi mujer y a un hombre – Y dejé caer el teléfono al suelo y el golpe seco me hizo reaccionar… No podía seguir así, tenía que hacer algo.
Rápidamente me metí en la ducha y me limpie la sangre frotando vigorosamente y al terminar tiré a la cesta la ropa manchada. Una cosa menos.

Me dirigí a al cuarto he intentado no mirar a la cama cogí mi mejor traje y me vestí pulcramente, todo debía ser perfecto. Una vez listo fui a por una bolsa de plástico y cinta adhesiva y me tumbé en el sofá. Procedí a meter la cabeza en la bolsa y a dar vueltas y vueltas entorno a mi cuello con la cinta adhesiva… Todo debía ser perfecto para cuándo llegarán, no podía haber un saldo error, al menos esto lo haría bien en mi vida… 

15 de junio de 2017

Parte 2 - Un desastre desde el principio.

Ya casi estoy, al fin llegaré a casa. ¿Qué le esta ocurriendo a esta maldita ciudad? Todo lleno de disturbios y peleas… y este asfixiante dolor en la mano… por alguna razón la siento cada vez más fría y me duele… dios como duele.

Aparco rápidamente en la acera y salgo corriendo por el jardín dirección a la casa. Me tropiezo debido a los nervios y caigo al suelo. Miro con el rabillo del ojo y veo a un pequeño gnomo de jardín que me estaba mirando tumbado en el césped… mira que le dije a Beatriz que se deshiciera de esos recogepolvos… Me levanté tan rápido como pude y entré dando un portazo en el chalet. Ya estoy a salvo… Cerré con llave y empecé a ir de una habitación a otra comprobando todas las puertas y ventanas, todo parecía cerrado y seguro.

-¿¡Beatriz, cariño, donde estas!? ¿Has visto todo lo que está pasando en la ciudad? ¡Beatriz!

Me dirigí hacia las escaleras para subir al primer piso y fue entonces cuando me percaté de los gnomos dispersos por la casa. ¿Cuántos había? ¿Cinco? ¿Seis? ¿Cuándo le había dado por comprar tantas cosas inútiles? Sin pensarlo más empecé a subir y al dirigirme a la puerta del cuarto escuché un ruido raro… un ínfimo gemido que procedía justo al otro lado de la pared. Apoyé el oído y sin respirar escuché atentamente… sí, había algo en el cuarto… ¿Uno de los locos habría entrado en casa? Lo más silenciosamente posible me dirigí al armario y cogí lo primero que encontré, una escoba, muy bien, con esto seguro que hago algo. ¿Por qué nunca hice caso a mi instinto y no conseguí una licencia de armas?, una escopeta ahora mismo sería ideal, ya tarde para los remordimientos. Maldita mano, el dolor ya me llegaba hasta el hombro… no puedo dejar que me afecte ahora, Beatriz puede estar en peligro.

Así con cuidado el picaporte y empujé lo más lentamente que pude la puerta, no quería que ningún sonido avisará al invasor… a medida que iba abriendo hueco una luz verde fluorescente empezó a salir de la habitación y a dar a todo un color irreal y onírico. Tras unos segundos de trabajo ya estaba empapado de sudor y tenía que hacer esfuerzos por no rechinar los dientes debido al dolor que me embargaba, pero había conseguido entrar en la habitación sin hacer absolutamente nada de ruido. La figura se encontraba junto a la pared mirando para el otro lado y gimiendo… gimiendo sin parar. Empecé a andar de puntillas hasta ello cuando de repente un fuerte dolor me atravesó la pierna, la cual me falló y caí como un plomo al suelo y entonces fue cuando lo vi… ¡un animal!, eso era lo que producía esa extraña luz verde, un… ¿puercoespín? El muy cabrón me había ensartado con sus pinchos en la pierna, ¡Dios como dolía! Mientras me daba cuenta de todo esto, el gemido de la figura se silenció y fue sustituido por un sonido gutural y al darme la vuelta vi que aquello que pensaba que era un invasor era realmente mi mujer… Beatriz tenía toda la cara llena de las púas del puercoespín y su piel había empezado a resquebrajarse… la muy santurrona siempre había sido demasiado protectora de los animales y su devoción por ellos le había pasado factura… Beatriz…

De un grito se abalanzó sobre mí y con un movimiento rápido la conseguí esquivar y llegar cojeando al pasillo, mientras ella se recuperaba de la caída, y cerré la puerta justo a tiempo… Empezó una batalla por el picaporte, ella intentando bajarlo con todas sus fuerzas y yo mantenerlo arriba, mantenerme fuera de su alcance y alejada. Pero el maldito brazo me dolía… me fallaba y lo inevitable acabo por ocurrir y la puerta se abrió. Durante menos de un segundo los ojos de mi mujer se enfocaron en los míos y allí ya no estaba ella, solo un animal, solo un odio visceral y ansias de matar. Corrí como un desesperado pero al llegar a las escaleras me tropecé y caí por las escaleras. Intenté por todos los medios levantarme pero el brazo, ya no me respondía y la pierna estaba totalmente entumecida y un dolor constante empezaba a gobernar todo mi cuerpo y sin querer empecé a gritar, a gritar como nunca antes lo había hecho. Y entonces un grito proveniente de arriba de las escaleras me hizo girar la cabeza, justo para ver a Beatriz agachada mirando fijamente a un gnomo de jardín que estaba enfocado hacia mí, con una sonrisa de oreja a oreja. Mi mujer como siguiendo unas ordenes imaginarias se puso tiesa y saltó encima de mí, mientras yo gritaba y gritaba sin parar…

13 de junio de 2017

Parte 1 - Un desastre desde el principio.

5 minutos, en breve llegara la libertad. Toda la sala está inundada por el tecleteo de decenas de personas, todos con la misma mirada lúgubre y brillante debido al ordenador. 3 minutos, no puedo concentrarme en nada más que en el segundero del reloj de la pared, tic, tac, tic… 1 minuto. Cierro todas las pestañas haciendo como que sigo trabajando en este estúpido proyecto y finalmente las ocho. ¡Al fin! Parecía que nunca me iría de este lugar. Como si de un muelle se tratara me levanto y me dirijo a la salida y al fin veo el cielo, tan precioso y tan codiciado. Respiro un par de veces tranquila y profundamente mientras me dirijo sin dilación hacia mi coche, justo antes de entrar me fijo que hay varias zonas en el cielo cubiertas de un humo negro como el carbón. ¿Un incendio? ¿Varios? Me encojo de hombros y me meto en el coche y nada más arranco pongo mi música. Al fin estoy libre, al menos hasta mañana, me despojo de ese pensamiento, aún queda mucho para mañana y me enfilo dirección a casa por la carretera, pensando en todo lo que hare en cuanto llegue.

No puedo no fijarme en que poco a poco me voy acercando a uno de los puntos donde se origina el negro humo, de hecho ese punto no estaba cuando me había subido al coche… ¿Qué sería? Al poco la respuesta se me muestra tan clara como el agua, un accidente… y encima parece que hace poco que se ha producido. Me paro detrás del coche que tengo delante y veo que ya se está formando un atasco inmenso…

¿Cuánto tardaran en llegar los bomberos, policía y demás?

Aceptando lo inevitable y viendo que va para largo, salgo del coche para estirar las piernas y entonces es cuando me percato de los gritos, todo el aire está plagado de ellos, parece que la música no me había permitido oír nada hasta ahora. Intento ver que está ocurriendo y veo a una gran cantidad de gente apelotonada en la zona del accidente… mejor, así no tengo porque ir a ayudar a nadie… menos mal… y entonces oigo un grito, esta vez más cerca, parece que viene de más allá del arcén, cerca del linde del bosque. Suspiro para mis adentros, alguna de las victimas debe estar allí, tengo que ayudar…

Salgo del coche, cierro con el mando y me dirijo hacia los gritos, cuando llego veo a un hombre tendido en el suelo convulsionando. Rápidamente me pongo a su lado e intento tranquilizarlo y es entonces cuando me percato que no tiene sangre ni nada lo único que tiene son una especie de ramitas largas y finas clavadas en las piernas. ¿Habrá caído por algún arbusto? No reconozco para nada ese tipo de ramas, ¿Qué serán? ¡Mierda! De una de sus convulsiones me ha dado una patada pinchándome en la mano con una de esas ramas… al menos no me la ha dejado clavada. Me miro la herida y veo como una gota de sangre empieza a crecer lenta pero inexorablemente, con un intenso rojo escarlata teñido de algo extraño, hasta que no puede aguantar su propio peso y cae por mi brazo manchándome la camisa… entonces me doy cuenta de que el hombre no se mueve. Me acerco lentamente a su rostro y compruebo que efectivamente no respira… ¿Qué le habrá pasado? No tiene sangre, no hay ninguna herida a simple vista, debe haber sufrido algún golpe interno o algo similar… ¡Un muerto! ¡Estoy con un muerto! De repente me doy cuenta de ello y vomito, vomito todo, hasta el desayuno… un muerto por el amor hermoso. Me dirijo hacia la carretera sin volver la mirada al cuerpo, tengo que avisar a urgencias.


Llego a la carretera y los gritos en vez de disminuir han aumentado y hay gente corriendo para un lado y para otro. ¿Qué habrá pasado? Me dirijo directamente a mi coche y me siento en mi sitio intentando pensar que debo hacer… mundo de locos… ¿Por qué debía encontrar yo el cuerpo?... espera, igual ha llegado ya la ambulancia y les puedo decir que he escuchado gritos y que ellos vayan para a ver. Contento de haber encontrado una solución abro la puerta del coche de nuevo y cuando voy a empezar a buscar los servicios de emergencia me doy cuenta de algo… la gente que corre, no están huyendo del fuego del accidente, están huyendo de otras personas… Hay peleas por toda la carretera… ¡DIOS! ¡Se están matando!

Una persona se dirige hacia mi corriendo como un loco y gritando, tan rápido como puedo me meto en el coche y cierro con llave, justo a tiempo para ver cómo se lanza hacia mi parabrisas y lo agrieta de lado a lado… no para… ¡Lo está rompiendo! Sin pensarlo dos veces arranco el coche y acelero aplastando a ese desgraciado con el guardabarros y entonces lo veo… otra rama, pincho o lo que sea, pero en ese caso le atravesaba la mejilla… otro ataque por la derecha del coche… dos personas golpeando histéricamente el cristal… quieren entrar…

Doy marcha atrás y sin pararme a ver lo que hago, atravieso la calle hasta llegar al otro carril y en sentido contrario rebaso el enorme accidente donde hay personas tiradas en el suelo mientras otras las golpean sin piedad… ¿Ese está mordiendo?

Respira, respira, esto no está pasando, nada de esto es real, métete en el sentido correcto de la carretera y sigue tranquilo. Vamos para casa…

6 de junio de 2017

Una mañana más

Maldito ruido estridente, otra vez igual, de un golpe seco y el silencio vuelve a gobernar la fría habitación. ¿Por qué? ¿Es realmente necesario todo esto? Claro que es sí… Necesita el dinero, me necesita...

Me quedo un momento pensando en los antiguos tiempos, antes de que ese punzante ruido no fuera tal, sino una dulce melodía, momentos donde la calidez embriagaba el corazón pero… no, mejor no pensarlo, ya se acabó. Ahora solo frío y desazón en el corazón.

Finalmente consigo las fuerzas necesarias para levantarme y dirigirme al baño donde ahí esta él mirando, con esos ojos acusadores, ese odio, esa tristeza… ¿Cuántos años son ya desde que empezó el fin? ¿5 años? ¿6? Que más dará, otro día a mis espaldas, otro día por recorrer, pero hoy no tengo fuerzas, los recuerdos me abruman tanto…

Todo iba tan bien, pero las cosas empezaron a fallar… una mala contestación en nuestro restaurante, una mirada… sin amor, como me dolían todas y cada una… Puñaladas todas ellas, la estaba perdiendo, lo sabía y no sabía que hacer… inútil… Tanto amor transformado en desesperanza, en pesadez, se lo notaba aunque no me dijera nada, sus ojos ya no eran los suyos, se había vuelto una extraña, igual de forma pero distinta esencia. ¿Por qué ocurrió todo? ¿Llegué a decir algo en algún momento? ¿Se me olvidó algo? Nunca lo sabré…

Una mañana ocurrió lo que tenía que ocurrir, no me sorprendí, ni siquiera lloré, mis ojos ya habían derramado demasiadas lágrimas a medida que veía como se alejaba, como cambiaba ¿O fui yo el que cambié? Ni siquiera discutí, firme todo lo que ella quiso, una lluvia de interminables papeles, me sentía como si firmará la sentencia de mi ejecución y al día siguiente ya no estaba… solo dejó un hoyo en mi existencia, una frialdad que no he sido capaz de llenar… Eso me recuerda que tengo que trabajar, tengo que pagar por mis crímenes, tengo que darla su dinero…

Me limpio la cara con agua fría intentando despejarme, dejar de pensar en ello. Vuelvo al cuarto y me siento, miro por la ventana y veo como el sol perezosamente se va levantando y llenándolo todo de luz, que bonito amanecer. Todos los días vuelve para iluminar el camino, lleno de vigor y de fuerza, ojalá tuviera su energía y continuar y seguir y… estoy cansado…

Cojo el pantalón y me empiezo a vestir y justo en ese momento veo el cinturón… otra vez la idea pasa por mi cabeza… la rendición siempre está ahí, llamando a la puerta me llama con voz seductora y me pide que la deje a ella toda mis penas, que ella se encargará de todo para así que yo pueda descansar al fin… No… no puedo rendirme ella me necesita… ella se merece todo y más… pero… no puedo más, no puedo respirar… no puedo luchar…

Miro al sol, tan vigoroso, llamar a mi ventana. La abro con todas mis fuerzas y veo como se resquebrajan los cristales y un suave tintineo llena toda la habitación. Veo como algunos hermosos trozos caen por la ventana y bailan durante unos segundos en silencio antes de partirse en mil cristalitos y provocar un precioso juego de colores allí abajo. Que fácil lo tienen, acabar siendo algo tan hermoso con tan poco esfuerzo… miro al sol… y siento que al fin todo se esclarece, mi amigo al fin me ha dado la respuesta para conseguir la entereza, la poca que necesito.

Adiós, mi amor.

31 de mayo de 2017

Camino

Un paso y todo se vuelve negro, otro paso y el dolor recorre todo mi cuerpo, pero he de seguir adelante, no puedo parar. Todo depende de que llegue a tiempo, no puedo retrasarme, otro paso, por favor da otro paso. ¿Por qué me está costando tanto andar? ¿Cuánto tiempo llevo andando? Demasiado… Demasiado tiempo ya para recordar siquiera el motivo por el que empecé este viaje. Mi cuerpo me pesa me duele… no puedo seguir adelante… ¿Por qué me duele tanto?
Empecé hace mucho a andar y por aquel entonces no estaba solo, mis compañeros, mis camaradas estaban conmigo, nos apoyábamos, nos ayudábamos, pero la tragedia no tardó en llegar y segar a su antojo… fuimos cayendo uno a uno, poco a poco. Intentamos levantarles, lo juro que lo intentamos pero no se querían levantar, demasiada sangre y sudor derramado por una meta tan intangible, tan irreal. Hace mucho pensábamos que habíamos llegado, vimos la luz al final del camino, cojeamos con más fuerza, nos arrastrábamos y cuando casi tocamos la meta… Dios, la sentí en mis dedos, sentí como la tomaba, como era mía, pero no… el destino y la senda son crueles y todo resultó ser un espejismo… la meta estaba más lejos, aun teníamos mucho que andar. Ese fatídico momento se llevó muchos de los nuestros, grandes hombres y mujeres que no resistieron más, se rindieron y no sirvió de nada nuestras palabras, nuestras lágrimas, nuestras suplicas… los tuvimos que abandonar, encontrarían otra senda que sería propia para ellos, pero no con nosotros. Pero nuestra Senda la habíamos elegido, queríamos llegar a nuestra meta, era todo lo que teníamos.
Y hoy al fin empezamos a ver la luz otra vez, ¿será otro espejismo?, ¿seremos esta vez capaces de aferrarnos con uñas y dientes a la incorpórea meta? Estoy cansado, pero sigo andando, un paso más por favor, solo un paso más. Resistiré todo el dolor, resistiré hasta el final. Pero solo pido que esta vez no te muevas, ya casi no aguanto de pie y las sombras abrazan mi visión cada vez más. Llegaremos juntos al final, aunque para ello tenga que arrastrarme y sangrar lo insangrable y llorar… estoy cansado de llorar.

Llegaré

8 de agosto de 2016

Contando hasta 100?

¡Al fin! Al fin lo hice, lo estaba deseando desde hace tanto tiempo que no me lo puedo creer. Llevo semanas, meses, años pensando en ello y finalmente lo hice. Dios, he conseguido el valor y ahora estoy eufórico. Me mira desde el espejo mi rostro pero algo ha cambiado, estoy exultante, el color rojo me da un color impresionante. ¿Por qué no lo habría hecho antes? Ni idea, todos los días eran lo mismo, día sí y día también, insultos, menosprecios, todo el santo día. Y yo me calmaba respiraba, contaba hasta diez, treinta incluso hasta cien, pero esta vez lo olvidé todo.
¿Por qué contaba? Me acuerdo, empezó como siempre un empujón, un insulto, otro más, no era para nada más grave de lo que normalmente ocurre pero esta vez no llegué a 100. Algo hizo click en mi cabeza y de repente veo algo grande y duro en mi mano y un golpe y otro y otro y otro, hasta que todo se vuelve rojo y sigo contando hasta llegar a 100 mientras mi respiración se calma. Mis compañeros ni siquiera se han acercado, me miran con esos ojos, pero donde antes veía desprecio y superioridad ahora solo veo miedo y temor y me regocijo en ese miedo y poco a poco me yergo del cuerpo de mi antiguo compañero el cual el pobre ya no se podrá poner más sombreros y entonces como si se hubiera dado la señal de salida invisible todo el mundo se pone a gritar y correr.
¿Y ahora qué? Oigo sirenas, normal, no había manera de que todo esto fuera acabar bien. Abro el grifo y dejo correr el agua fría por mis manos y me mojo ligeramente los brazos y la nuca, provocando ríos rojos a través de toda mi ropa.

Al menos ya nadie pensará que no valgo para nada

Lagrimas

Han sido muchos años luchando, entrenando y cambiando para llegar a la meta. Llegar a ser alguien ‘importante’, alguien de quien estar orgullo, alguien a quien la gente mire y simplemente no le odien, no se rían… simplemente alguien más en este mundo de locos.
Pero… siempre hay un pero, cuanto más normal me intento volver más loco me vuelo. ¿Pero esto no es normal en un mundo de locos? Ya me gustaría, soy diferente, soy especial… cuantas veces habré oído esas mismas palabras de miles de bocas, en la radio, en la televisión, es la máxima del ser humano ¿no? Pues a mí me ha tocado ser especial en la otra esquina de la especialidad, todos son especiales y tienen a sus amigos ‘especiales’ que encajan con ellos pero yo no. ‘Soy distinto, soy especial’ y lo odio.
¿Por qué tanta insistencia en crear esta diferencia? ¿Tantas ganas tiene el ser humano de separarse, de no encajar? Claro, normalmente sin quererlo siempre se tiene a alguien al lado, algún colega, la familia, alguien, quien sea.
Me canso de luchar, de intentar encajar, no puedo… simplemente no puedo, yo soy yo y por mucho que lo intente no cambiaré en los cimientos, puedo parecer menos tímido, más alegre, más de lo que ellos quieran pero la esencia no cambia.
¿Debo seguir? ¿Me debo conformar? ¿O tengo que aprender de una vez a ser feliz con todo lo que tengo?

30 de octubre de 2015

Ciclos

Todo son ciclos comprendidos en otros ciclos y en armonía o discordia con otros ciclos
Desde el ciclo principal de la vida y la muerte hasta el ciclo del sol...
Es algo que no podemos evitar, toda la naturaleza esta formada de ciclos, todo surge solo para volver de nuevo a su origen y eso no es malo, es la belleza del cambio, la virtud del movimiento.
Gracias a todo esto nosotros somos capaces de vivir, de sentir una existencia que nos ha sido regalada aún sin nosotros pedirla y tenemos la opción de disfrutarla, pero no toda existencia es vida.
Como he dicho antes todo son ciclos y esto también engloba al comportamiento humano, no os habéis dado cuenta que siempre cometéis los mismos fallos una y otra vez, que los amigos serán otros pero en esencia son iguales y el trabajo... ¿no es siempre la vida laboral la misma aunque cambies de empresa?
Pero todo ciclo se puede romper, por mucho que cueste y duela se puede romper.
La depresión, la sensación de sin sentido en la vida, la necesidad de desaparecer. ¿No os ha pasado nunca que simplemente queréis no estar ahí? Que simplemente no queréis ser... Y os recuperáis y sentís que el suelo del pozo cada vez esta más lejos y el cielo más y más cerca y cuando casi podéis rozar las nubes chocáis con un muro invisible y caéis con toda la fuerza de la gravedad que habíais olvidado al profundo pozo de nuevo.
Pues esa sensación es un ciclo, porque no creemos que de verdad nos merezcamos el cielo, sino que más bien somos criaturas del averno. ¿Como alguien como yo puede esperar vivir en el cielo? Todo lo que me ocurre me lo merezco y si pasa algo bueno es por pura casualidad en la vida y no durará mucho.
Hay que romper, destruir y quemar todo retazo de esa personalidad, conseguir surguir de las profundidad y aunque no sea capaz de llegar al cielo al menos subir a la superficie y poder contemplar el cielo con su infinita belleza.
Yo simplemente quiero ser feliz, pero no puedo, mi personalidad y mi ciclo me lo impiden.
Tengo que renacer, cambiar y ser otra persona que no soy para poder así llegar a ver algo de luz en un camino de oscuridad.

10 de febrero de 2015

Porque desde que estoy contigo soy otro

Hace ya mucho tiempo que conocí a una chica encantadora y con un carácter muy muy fuerte. La primera vez que coincidimos yo no me di cuenta de que estaba ahí pero ella me vio y pensó lo normal: “menuda gilipollas”.
Después de ese primer contacto nos fuimos conociendo y tuvimos nuestras primeras citas, nuestras primeras broncas y poco a poco la situación evoluciono.
Empezamos nuestra relación tres veces pero las dos primeras no acabaron muy bien, yo me había enamorado muy rápido de su fuerte personalidad, de su belleza, pero ella tardo un poco más en pasar del odio del primer día al amor. Pero finalmente por pesado y constante lo conseguimos y empezar una relación de verdad, una relación de personas mayores. Éramos pequeños, aún estábamos conociendo el mundo, pero quisimos comenzar a andar juntos por la vida, hombro con hombro, ayudándonos en los malos momentos y disfrutando de los buenos.
Y cuando digo los malos momentos me refiero a todos ellos que no fueron pocos, cada uno con nuestros problemas, con nuestras locuras, con nuestras manías, pero todo ello se hizo más fácil de llevar, más fácil de superar con la compañía y el amor del otro.
Yo la quise muy pronto, pero no me arrepiento y hoy en día la quiero aún más. Me encanta levantarme por las mañanas y verla a mi lado, adoro los grandes momentos que pasamos juntos en el gimnasio (donde recibo muchos más golpes de los que doy) y estoy enamorado de las series y películas que nos permiten estar un rato juntos y abrazados.
Ella me ha dado toda mi vida, sin ella estaría perdido. ¡Cada vez que pienso en ella sonrío y me acuerdo de que nos vamos a casar! Muchos piensan que seguimos siendo muy jóvenes para ello, que deberíamos esperar un poco que no todo es oro lo que reluce. Pero llevamos muchos y nuestro amor no hace más que crecer, la quiero como el primer día… más que nunca y cada día un poco más y quiero estar siempre con ella.
Quiero tener una familia con ella.
Espero llegar a merecerla y nunca llegar a decepcionarla, ella es mi mundo, ella es mi luz.

Te quiero

9 de febrero de 2015

Agobio? CAMBIA!

En los momentos más negros de la vida solamente quiero dejar de existir, dejar de pensar, dejar de ser…
¿No ocurre que por las razones que sea empezamos a sentir que todo nos agobia y nos aplasta? A mi me ocurre, a tu jefe le ocurre, a tu amigo le ocurre y a ti mismo te ocurre.
Pero la rendición nunca es una solución, si a todo le dieras la espalda ¿que te quedaría?
NADA
Y eso es lo peor, no tener nada por lo que luchar, nada por lo que vivir, nada por lo que soñar. Por lo tanto hay que cambiar nuestro ángulo de vista, si te pisan te levantas, si te ignoran les hablas a otros, si te golpean… parteles la cara. Todo tu mundo no tiene porque ser esa persona, esa situación, ese objetivo, tenemos la suerte de vivir no en un lugar sino en muchos. Si te agobias cambia, siempre se puede cambiar, siempre se puede ser feliz, únicamente no pienses que eso que te agobia es lo único en tu vida porque no es así, mira a tu vecino, a tu amigo a ese tío que conoces en el parque y que es feliz.

Piensa porque no lo eres y piensa que necesitas de verdad para conseguirlo. No es tan difícil, solo busca y hallaras.

18 de diciembre de 2014

Orden o caos.

Actualmente todos nos regimos por unas reglas muy complejas y no todas ellas son lógicas o nos gustan.
Pero claro, estas reglas son necesarias para mantener supuestamente un orden y alejarnos del caos. No a todos nos gusta pagar impuestos, multas o similares pero sabemos que si no lo hiciéramos las cosas irían peor o directamente no se sería viable.  Ahora por un momento imagina que no hubiera reglas preestablecidas, que todo esto fuera una especie anarquía. ¿Que harías? ¿Seguirías portándote igual? ¿Respetarías las reglas con las que te han educado? ¿o por otro lado aprovecharías tu oportunidad de cumplir tus deseos?
Piensa en esa persona que siempre está ahí y te presiona, te humilla, te cansa… En ese vecino que no para con las fiestas a las tantas de la mañana y no te deja dormir… Piensa en todas esa gente que alguna vez has deseado destruir, hacer sufrir lo indecible. Ahora que los tienes en mente ¿que harías?
La mayoría de nosotros haríamos lo peor, nos negociaríamos en el dolor de esa persona y sabemos en lo más profundo de nuestro ser que lo disfrutaríamos. Pero… todo siempre tiene un pero. La persona a la que has elegido también tiene amigos, familia, gente que le ama, ahora según nuestra filosofía ellos tendrían derecho de hacernos lo mismo que acabamos de hacer y sabemos que nos lo mereceríamos. ¿Valdría la pena? Estoy seguro de que hay casos que sí, que solo con el hecho de haber hecho sufrir a esa persona has cumplido el objetivo de tu vida y te sientes completo. Es triste pensar así pero creo que podría aceptarlo
¿Soy mala persona por estos pensamientos?

Sinceramente no me importa.

No esta bien...

Todo pasa por algún motivo, todo tiene un sentido, no estás solo, sigue intentando y por fin llegaras, no llores se fuerte… Todo cansa, to...